Campañas millonarias

Uno de los elemento de las elecciones norteamericanas que las diferencian de las de otros países, como España, es la financiación de sus campañas. Así como en nuestro país existen grandes restricciones y límites a la hora de recaudar fondos para los candidatos, en Estados Unidos la legislación es mucho más permisiva y las cantidades conseguidas, tanto por los demócratas como por los republicanos, son astronómicas.
 
Un ciudadano estadounidense puede donar al partido que desee un máximo de 2.500 dólares (alrededor de los 2000 euros). Una cifra que se ha visto truncada en los últimos años con el nacimiento de los súper PAC o con la reciente aprobación de las donaciones mediante mensajes de texto.
 
Los súper PAC, los comités de acción política, son organizaciones independientes de los partidos que, tras una controvertida sentencia del Tribunal Supremo en 2010, pueden recaudar cantidades ilimitadas de dinero para apoyar o atacar a un candidato. No pueden actuar de forma coordinada con el equipo de campaña, ni darle el dinero directamente, sin embargo, se han convertido en apoyos clave a la hora de hacer campaña, aunque sea de una forma indirecta.
 

Recientemente el equipo de Obama ha denunciado el modo de financiación de su contrincante, Mitt Romney. Según los demócratas, tres cuartas partes del dinero recaudado por los republicanos viene de personas que aportan 1.000 dólares o más; mientras que las tres cuartas partes de lo conseguido por ellos llega de pequeños aportes de un máximo 1000 dólares. De seguir con estos números, Obama se convertiría en el primer presidente que se presenta a la reelección superado en gasto por su contrincante, aspecto que no ha dudado en hacer saber a sus seguidores en uno de sus mails semanales.
 
La novedad de financiación para este año son los mensajes de texto, herramienta que se estima aumente las aportaciones entre los más jóvenes. Con un simple mensaje de texto se podrá donar hasta 50 dólares que serán pagados en la factura de teléfono del mes siguiente.
 
Con esto queda demostrado que las formas para conseguir dinero crecen con los años. Ya se calcula que los super PAC se multiplicaron por cuatro entre las elecciones de 2008 y 2010, las páginas web de los candidatos ofrecen la posibilidad de donar un mínimo de 3 dólares apenas apretando un botón, y las campañas de mails, sorteos de cenas con los candidatos, eventos, mítines y reuniones barriales, son esenciales a la hora de conseguir el mayor número de donaciones posibles.
 
Pero no sólo los ciudadanos de a pie participan de forma activa en la campaña. Las grandes compañías y empresarios apuestan fuerte por sus candidatos preferidos. La semana pasada las principales entidades financieras de Wall Street anunciaron su apoyo a Mitt Romney, con 37,1 millones de dólares, frente a los 4,8 millones destinados al presidente Obama.
 
Hacer campaña es caro, pero con la ayuda de millones de personas, multinacionales y organizaciones independientes, las cosas se hacen más asequibles.

 

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