Duelo de primeras damas

La figura de la Primera Dama se ha convertido en un aspecto esencial para la imagen y gestión de muchos presidentes de todo el mundo. Desde hace unas décadas hemos visto como modelos pasan al plano de la política en unos meses (Carla Bruni), como otras siguen siendo iconos de estilo a pesar del tiempo (Jackie Kennedy) o como algunas terminan siendo políticas en activo tras su paso por la presidencia al lado de su marido (Hillary Clinton o Ana Botella).
 

Las mujeres de Barack Obamay Mitt Romney son ambas el ejemplo de primera dama que se involucra con la campaña y supone un apoyo para su carrera hacia la presidencia.
 

Michelle Obama no era recibida con gran simpatía en 2008. Muchos medios la tacharon de arrogante y de tener un carácter áspero. Pero tras cuatro años en la Casa Blanca las tornas han cambiado. Michelle cuenta con un grado de aprobación tal por parte de la ciudadanía que desde el partido republicano la consideran “intocable”. Según datos de mayo cuenta con un 66% de aprobación, eclipsando a su marido que obtuvo un 52%.
 
Michelle tiene 48 años, es abogada, afroamericana y madre de dos hijas. Durante la Administración Obama se ha convertido en la embajadora de muchas causas humanitarias y de algunas cuestiones familiares, como la obesidad infantil, tema de gran preocupación en Estados Unidos.
 
Durante la campaña de 2012 quizá no está teniendo una gran exposición, pero muchos medios comentan que es sólo el principio y limitarán sus apariciones a Estados complicados y algunos eventos de gran importancia para que esté al lado de su marido. Aunque sí es “autora” de muchos de los mails que desde el equipo de campaña envía a los ciudadanos para recaudar fondos o informar de temas importantes.
 
En el lado republicano la figura es Ann Romney. Ann es una ama de casa de 63 años, madre de 5 hijos varones que lleva casada con su marido 43 años. No cuenta con el grado de conocimiento de Michelle, pero siempre ha estado muy involucrada en las campañas de Romney; participó en la de 2008, lo está haciendo en la de 2012 y durante cuatro  años fue la Primera Dama de Massachussets con un gran resultado y acogida.
 
Ann tiene, por el momento, un papel muy definido en la campaña: dar consuelo. En 2008 le diagnosticaron esclerosis múltiple y en 2009 un cáncer de mama. Dos momentos duros en su vida, tanto para ella como para su familia, que le sirven para ser ejemplo para los miles de enfermos de estas dos enfermedades que hay en Estados Unidos. Y así lo están enfocando desde el bando republicano con visitas a hospitales y centros de tratamiento donde Ann da testimonio de sus enfermedades y cómo las está superando.
 
También ha sufrido algún ataque por parte de la lobista Hilary Rosen por su condición de ama de casa, aspecto que Ann no desaprovechó para responder en su primer tuit de su cuenta oficial diciendo: “Yo tomé la decisión de quedarme en casa para criar a cinco varones. Créanme, fue un trabajo duro”. Comentario que le ha valido para contar con el apoyo de miles de madres y amas de casa de Estados Unidos.
 
Dos mujeres fuertes, capaces e incondicionales a sus maridos cuyo papel puede ser clave para poder llegar a la Casa Blanca.

 

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