Un duro revés para Obama

Mientras todos los medios de comunicación publican análisis, editoriales y reportajes sobre cómo va la contienda Obama-Romney de cara a las elecciones presidenciales, el martes por la noche el gobernador del Tea Party, Scott Walker, consiguió acaparar todas las miradas.

 
Walker convocó un referéndum en el estado que gobierna, Wisconsin, y dejó en manos de los ciudadanos su futuro como político: si ganaba, seguía como gobernador y sus políticas, si perdía, desaparecía del mapa. Y ayer ganó. Ganó frente al contrincante demócrata, Tom Barrett, por 9 puntos (53,2%-46,3%). Un resultado que no sólo le deja como gobernador, sino que ha supuesto un duro golpe para los demócratas por mucho que  algunos directores de campaña de Obama, como Tripp Wellde, ocultaran su preocupación diciendo que las encuestas siguen dando el triunfo al actual Presidente.

 
Con la victoria de ayer se aclararon muchas cuestiones. Por un lado, los ciudadanos de Wisconsin mostraron su acuerdo con las políticas de recorte de presupuestos, rebajas fiscales y limitación de derechos de negociación colectiva para los sindicatos y empleados públicos que Walker estaba llevando a cabo. Por otro, indirectamente, mostraron su aprobación al candidato republicano, Mitt Romney, en uno de los nueve estados clave para noviembre.
 
Por su parte el partido demócrata se enfrenta a una semana complicada. Además del triunfo de Walker en Wisconsin que hace tambalear las estimaciones hechas hasta ahora, el equipo de Obama se ha encontrado con los datos del paro de mayo que, por primera vez tras varios meses de bajada, ha subido y se sitúa en un 8,2%. Un número mayor que 7, cifra de la tasa de desempleo sobre la que ningún presidente ha sido reelegido por los ciudadanos.
 
Ante estos días turbulentos, también han comenzado las críticas hacia el comportamiento del presidente Obama, quién, estando en estados vecinos a Wisconsin en actos de campaña nacional, no ha hecho campaña a favor de su colega Barrett, más allá de un tuit publicado el lunes.
 
Con números y tradiciones al margen, la victoria en el referéndum de ayer de Walker da un nuevo empuje al partido republicano en la carrera hacia noviembre y una fuerte advertencia a los demócratas de que no todo está decidido a cinco meses de la cita en las urnas.

 

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