El espectáculo de las Convenciones

La última semana de agosto se celebró en Tampa (Florida) la Convención Republicana que hacía oficial la nominación de Mitt Romney como candidato a la presidencia de Estados Unidos por parte del Partido Republicano. Desde ayer hasta mañana se celebra en Charlotte (Carolina del Norte) la Convención Demócrata donde, de la misma forma, Barack Obama aceptará la nominación a la presidencia por parte del Partido Demócrata.
 
Globos, banderas, escenarios futuristas, miles de delegados y periodistas, y un atril donde los rostros más significativos de cada partido dan sus discursos, son los ingredientes básicos para que una convención sea un éxito y cumpla sus objetivos: presentar a los candidatos, dar sus mensajes y ofrecer espectáculo.
 
El día 27 de agosto arrancaba la reunión republicana marcada por los partes meteorológicos que anunciaban riesgo de fuertes tormentas en áreas cercanas a Tampa. Pero ni el huracán Isaac que visitaba la zona, ni los malos augurios de algunos periodistas, impidieron a Mitt Romney celebrar su convención con algunas intervenciones más acertadas que otras.
 

Entre una larga lista de speakers, algunos de los más esperados no defraudaron. Fue el caso del discurso de la mujer del candidato, Ann Romney, que mostró el lado más personal y humano de su marido para dejar claro que se puede confiar en él, o el de la ex secretaria de Estado, Condolezza Rice, que, además de hablar de su fuerte, la política exterior, terminó posicionándose como firme candidata a un puesto político en el futuro (aunque siga negando que esté en sus planes).
También han recibido buenas críticas en los últimos días los discursos de Marco Rubio, que fue el encargado de presentar a Romney y se posicionó en su vertiente cubano-americana para hacer ciertos guiños a los hispanos, y el de Paul Ryan, que dejó claro que el candidato a vicepresidente tiene planes para su futuro en la política aunque no ganen el próximo 6 de noviembre.
 
Sin embargo, además del propio Romney que en su discurso confirmó su posición de gestor y prometió cumplir con todas las promesas que Obama no ha cumplido, crear 12 millones de puestos de trabajo y conseguir la independencia energética para 2020, el protagonista de la reunión fue Clint Eastwood. El actor octogenario, que sorprendió hace meses con su apoyo al republicano, cubrió el prime-time que la organización le había reservado con un discurso-monólogo dirigido a una silla vacía que representaba al propio Obama y al que, en resumen, quería sacar de su sitio.
 
Por su parte los demócratas también tienen un cartel de lujo para su convención. Ayer, martes, la primera dama Michelle Obama y el alcalde de San Antonio (Texas), Julián de Castro, arrancaron más de un aplauso a los casi 6.000 delegados que se han desplazado hasta Charlotte esta semana.
 
Michelle, al igual que Ann Romney, ensalzó los valores personales que acompañan a su marido, como “la honestidad, la gratitud o la humildad, que le han llevado donde está sin olvidar sus orígenes” y De Castro adquirió su rol de inmigrante para servir de ejemplo a los hispanos y miembros de otras minorías que viven en el país. Ambos insistieron en sus discursos en la necesidad de mirar hacia adelante (siguiendo la línea marcada por el eslogan de esta campaña: Forward).
 
El ex presidente Bill Clinton, la presentadora hispana Cristina Saralegui, el vicepresidente Joe Biden o la candidata al Senado por Massachusestts Elisabeth Warren, son algunas de las personas que apoyarán a Obama desde el escenario durante los próximos días. Pero sin duda la intervención del propio Presidente es la más esperada, en la que deberá convencer, cuatro años después, a una población que ha perdido el entusiasmo y ve como Estados Unidos no termina de levantarse de la crisis.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *