Los debates presidenciales ya están aquí

Los debates presidenciales ya están aquí

Hillary Clinton y Donald Trump se enfrentan cara a cara por primera vez el 26 de septiembre, y las expectativas están desbordadas. Se espera que el primer debate presidencial de 2016 sea el más visto de la historia, y  los dos restantes marcarán la recta final de la carrera hacia la Casa Blanca. Pueden ser decisivos, sobre todo este año electoral plagado de sorpresas, polémicas y curvas. Preparen las palomitas.

Dónde, cuándo y cómo

El primer debate se celebra en la Universidad de Hofstra, Nueva York, el 26 de septiembre. Durará 90 minutos, sin pausas publicitarias, repartidos en tres grandes temas: economía, seguridad y “la dirección en la que va Estados Unidos”. El segundo cara a cara será el 9 de octubre en la Universidad de Washington en St. Louis, Misuri, y el tercero el 19 de octubre en la Universidad de Nevada en las Vegas. Los candidatos a la vicepresidencia, el republicano Mike Pence y el demócrata Tim Kaine, debatirán una sola vez, el 4 de octubre en Farmville, Virginia.

El Super Bowl de la política

Los debates presidenciales de 2016 pueden batir todos los records de audiencia. Se calcula que el primer cara a cara podría acumular 100 millones de espectadores, cifra comparable a las grandes finales del futbol americano. Casi la mitad se sentará por primera vez en lo que va de año a ver un debate electoral. Los audímetros podrían explotar y superar el record establecido por el primer cara a cara entre Barack Obama y Mitt Romney en 2012, visto por 46,2 millones de hogares estadounidenses, y el de Jimmy Carter y Ronald Reagan en 1980, por 45,8 millones.

Encuestas ajustadas

Hillary Clinton lidera la carrera electoral, pero su ventaja se ha visto muy reducida en las últimas semanas. Tras su episodio de neumonía y las bombas en Nueva York y Nueva Jersey, Trump ha remontado hasta poner en serios aprietos a la candidata demócrata. Los sondeos están ajustados a nivel nacional y en estados clave como Ohio o Florida, proyectan ligera ventaja para el magnate republicano.

Espectáculo seguro

Los debates serán impredecibles y extraordinarios. La primera mujer candidata a la presidencia contra un empresario con cero experiencia política, pero amplia soltura televisiva y maneras de estrella de reality show. Todo puede pasar. El drama sobrevuela unos cara a cara que pueden ser tan encendidos como la campaña, plagada de golpes bajos y momentos negativos sin precedentes.

Debates decisivos

Los debates no provocan un cambio masivo en la intención de voto. Pero sí pueden ser decisivos cuando una carrera está tan ajustada como esta. Un error grave les puede costar la presidencia. Que se lo digan a Richard Nixon y su derrota frente al joven John F. Kennedy en 1960; o al gobernador de Texas, Rick Perry, que abandonó las primarias republicanas en 2012 tras quedarse en blanco en un debate. Los dos candidatos actuales son los más impopulares de la historia moderna. A un 57% de estadounidenses no les gusta ni Trump ni Clinton y un 20% asegura que no quiere votar a ninguno de los dos. El voto indeciso, que está en niveles astronómicos, puede marcar la diferencia el 8 de noviembre. Y los debates pueden inclinar la balanza.

A qué Trump veremos

El candidato republicano tiene una misión: parecer presidencial. Esta es su oportunidad de mostrar su cara más moderada ante millones de espectadores, muchos de los que le verán por primera vez en acción. Pero al magnate le cuesta contenerse y de su primer debate presidencial se espera más sustancia política. Le será difícil pasar de puntillas por el contenido de su programa electoral durante 90 minutos. Para rebajar las expectativas, Trump asegura que no se ha preparado mucho. Sabe que tiene el listón más bajo. Si no agrede a nadie, el balance será positivo. Clinton necesita ganar, pero para Trump un empate ya será una victoria. Y con su manejo del lenguaje televisivo, en tiempos en los que los debates quedan reducidos en los medios a los segundos más intensos, puede conseguirlo.

Qué hará Clinton

La candidata demócrata se ha preparado a conciencia. Su gran reto es convencer a los votantes de que confíen en ella y despertar entusiasmo entre bases desmotivadas y jóvenes. También mostrar su larga experiencia política sin caer en el tono académico, pedante o robótico. Clinton, con más debates a sus espaldas que ningún candidato presidencial de la historia reciente, debe encajar los ataques de Trump sin parecer a la defensiva: los correos electrónicos, las infidelidades de Bill o su estado de salud. La ex secretaria de Estado ha pasado horas estudiando los debates de las primarias republicanas y tomando nota de lo que altera a Trump, para buscar la manera de enfrentarse a un candidato tan poco convencional, sin caer en su trampa.

Presión sobre los moderadores

El moderador del primer debate, el veterano periodista de NBC Lester Holt, está en el punto de mira. No es fácil para ningún periodista cubrir una campaña tan poco ortodoxa como esta. Y tampoco será fácil moderar un debate del que se puede esperar cualquier cosa. Trump ya se ha curado en salud advirtiendo que será “un debate injusto”, porque “los medios son corruptos.” No ayuda el hecho de que la prensa tenga uno de los niveles de confianza del público más bajos de la historia.

Redes sociales ardiendo

Eso seguro. La Comisión de Debates Presidenciales ha anunciado que trabajará con Facebook, Google, Snapchat y Microsoft para ofrecer nuevos canales de participación en tiempo real, conscientes de que las redes sociales han revolucionado las reglas convencionales de los debates electorales.

Tercer partido

El candidato del partido libertario, Gary Johnson, se quedó al borde de entrar en el primer debate. Podría conseguirlo en los siguientes. Necesita llegar al 15% en las encuestas, cuatro puntos más de sus niveles actuales. Y no es imposible. Un debate a tres lo cambiaría todo. Para todos.

 

Dori Toribio

Dori Toribio

Corresponsal de Mediaset en Washington, colaboradora de NTN24 y the Luxonomist
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