La marcha de las mujeres contra Trump

La marcha de las mujeres contra Trump

El 21 de enero, mi madre de 70 años acudió a su primera protesta política. Fue con sus amigas y su propia pancarta con el mensaje: “El cambio climático es real”, y volvió entusiasmada. Subió sus fotos a Facebook y me contó su experiencia. Me dijo que asistió a la protesta porque quería transmitirle a Trump el claro mensaje de: “¡No te metas con nosotros!”

Organizar activistas es, quizás, una de las acciones políticas más difíciles de conseguir. Por eso, es importante empezar reconociendo el enorme éxito que tuvieron las marchas de las mujeres organizadas el pasado sábado, 21 de enero. Más difícil aún es cuantificar el número de personas que acudieron a este acto, aunque algunos politólogos lo están intentado, mientras Trump batalla con los números por Twitter. Se estima que el número de manifestantes oscila entre los 3,2 y 4,7 millones solo en EE.UU., y entre los 273.000 y 318.000 fuera de los EE.UU. Es la protesta más grande jamás vista en EE.UU.

Sabemos que había cientos de marchas por todo el mundo. En San Luis Obispo, California, ciudad que cuenta con unos 40.000 habitantes, esperaban unas 1.000 personas; sin embargo, calcularon que llegaron a haber más de 7.000 personas. En ciudades más grandes como San Francisco, Nueva York y Washington D.C. hubieron entre 100.000-150.000, 400.000-500.000 y 470.000-680.000 personas, respectivamente. Aquí en España hubieron protestas en Madrid (unas 500.000 personas), en Valencia el viernes 20, en Barcelona (unas 2.000-2.500 personas) y en Granada el sábado 21.

Ahora debemos hacernos dos preguntas importantes:

¿Podría todo esto cambiar el comportamiento de Trump?

Probablemente no conseguirán cambiar los ideales de Trump, pero sí pueden enfadarle y frustrarle. Curiosamente, es lo que intentamos hacer a través de las emisoras internacionales como BBC World o Voice of America: animar a los disidentes y agitar a los dictadores o autócratas. La idea es que, en muchos casos, debido a sus enormes egos, reaccionarán pudiendo llegar a cometer errores. Trump tiene la piel tan fina que incluso sus propios empleados están empezando a filtrar sus historias en los medios. Hablan de su poco control ante los medios, su facilidad de enfurecerse, y su incapacidad de aguantar desplantes; algo que sorprende bastante en un presidente ya que los políticos suelen ser capaces de aguantar todo tipo de críticas. No obstante, teniendo en cuenta que Trump lleva mostrando esta actitud desde los comienzos de su carrera política, no resulta nada sorprendente.

Estas filtraciones confirman que las marchas le han molestado mucho, estropeando su primer día como presidente. Según Washington Post, al ver las imágenes de su investidura en contraste con las manifestaciones, se puso furioso y reaccionó públicamente a través de su portavoz, Sean Spicer, haciendo caso omiso a los consejos de sus asesores de enfocarse en las políticas prioritarias. Las declaraciones de Spicer desde la Casa Blanca se han caracterizado por las efusivas críticas hacia los medios sobre cómo habían cubierto la investidura, las manifestaciones y la falta de datos verídicos.

Además, Trump mismo sintió la necesidad de mostrar su frustración por Twitter: “Watched protests yesterday but was under impression that we just had an election! Why didn´t these people vote? Celebts hurt cause badly.” Hay que reconocer que unas horas después, mandó otro tweet reconociendo el derecho de protesta pacífica, pero ya sabemos que le indignó la marcha de las mujeres. Mientras enfurecido por las protestas obliga a  sus asesores a gastar energía en defender su honor, se pierde un tiempo muy valioso que debería estar empleado en avanzar con su agenda y cumplir con lo prometido a sus votantes.

¿Cuánto tiempo va a durar la marcha?

Esta es la pregunta del millón que nos hacemos tras cualquier manifestación con éxito. Una cosa es tener un gran impacto en los medios e incomodar a Trump, y otra es construir un movimiento que cambie el mundo.

Micah White, el fundador de Occupy Wall Street, ha afirmado en una entrevista en To The Point que para conseguir algo tendrían que convertir este movimiento en un partido político, citando a Podemos y a otros partidos europeos. Por otra parte, los activistas de Democrats Abroad Spain mantienen que lo primero sería elegir a un progresista como nuevo presidente del Partido Demócrata.

Sin duda, el Partido Demócrata debería poner orden dentro de su propio partido. Y aunque en este movimiento formen parte muchos votantes demócratas, no todos lo proclaman de manera formal. Los movimientos pueden animar a la gente de una manera que los partidos no son capaces de lograr. Varios grupos, como Women´s March con su proyecto 10 acciones en 100 días, están pidiendo participación activa por parte de los ciudadanos. Su mayor desafío es el de perfeccionar su mensaje, que por ahora ha llegado sobre todo a mujeres e inmigrantes unidos especialmente por su oposición hacia Trump. Donde hay gente indignada, hay una gran oportunidad de lograr el cambio.

 Escrito por Alana Moceri, analista de Relaciones Internacionales, comentarista, escritora y profesora en la Universidad Europea de Madrid.

Firmas Invitadas

El Instituto Franklin-UAH cuenta con una serie de investigadores y especialistas relacionados con los Estudios Norteamericanos

Author

Firmas Invitadas
El Instituto Franklin-UAH cuenta con una serie de investigadores y especialistas relacionados con los Estudios Norteamericanos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>