<i>Up the Rebels! Down the British!</i>

Up the Rebels! Down the British!

La imagen es siempre más poderosa que la palabra y en la memoria colectiva de este día puede que esté presente la escena en la que Steve McQueen, Janes Garner y Jud Taylor protagonizaron en 1963 en la cinta The Great Scape (La gran evasión en España) dirigida por John Sturges. La película nos narra, inspirándose en una historia real de la Segunda Guerra Mundial, cómo en 1944 un grupo de 73 prisioneros del campo de concentración alemán en Polonia Stalag Luft III consiguieron escaparse con uno de los planes de fuga más ambiciosos de la Historia (pues pretendía hacer huir a 200 prisioneros). En aquella cita de imborrable memoria por el inmenso papel interpretado por Steve Mcqueen, los tres “americanos” del grupo de prisioneros, el capitán Virgil Hilts “The cooler King” (Steve McQueen), Hendley “The Scrounger” (Janes Garner) y Goff (Jud Taylolr) realizan una representación vestidos de “El espíritu del 76” con tambor y flauta interpretando el “Yankee Doodle, Dandy” e invitando a los prisioneros británicos a unirse a la celebración con licor casero por el 4 de Julio. La escena está llena de elementos que nos recuerdan, precisamente en este día, algunos de los símbolos patrios más característicos de los Estados Unidos.

La melodía tocada por Virgil Hilts es, tal vez, una de las más conocidas por todos. El “Yankee Doodle” se interpretará hoy por los estadounidenses como símbolo de la lucha revolucionaria iniciada en 1776, pero su historia no deja de ser interesante. Sorprenderá a muchos saber que la canción fue creada por un inglés, el cirujano Richard Shuckburg, en 1758 como una broma contra los voluntarios colonos que se alistaban en el ejército británico durante la guerra Franco-India en la frontera de Albany y las cataratas del Niágara, casi veinte años antes de la guerra revolucionaria. La melodía tenía raíces muy antiguas, europeas, y hay quienes aluden a que parte de la letra de la misma ya la entonaron en tono jocoso los ingleses realistas contra las tropas puritanas de Oliver Cromwell a mediados del siglo XVII haciendo referencia a la ridícula vestimenta, el casco emplumado, un pequeño caballo, como un “Macaroni” (término con el que se hacía referencia a un dandi hortera y obsesionado con la moda que, a fin de cuentas, vestía de forma extravagante). Los oficiales ingleses veían a las tropas coloniales norteamericanas vestidas de mala manera, ridículas, y a su memoria vino la antigua canción que habrían escuchado en su Inglaterra natal. En 1781, tras la derrota de Yorktown, las tropas vencidas de Lord Cornwallis tuvieron que escuchar de los soldados del ejército continental de Washington el “Yankee Doodle” mientras se retiraban. Una canción que pretendía ridiculizar a los norteamericanos en un principio, convertida ahora en un símbolo identitario positivo. De esta forma se unían irónicamente, como decía Helen Kendrick Johnson, “a los puritanos del viejo mundo y del nuevo. Cromwell y Washington, ambos en marcha hacia la Victoria sobre el despotismo con la música y la libertad burladas por el enemigo”[i].

Yankee Doodle went to town

A-Riding on a pony

Stuck a feather in his cap

And called it macaroni

 

Además, los tres americanos que interpretan el “Yankee doodle” en The Great Escape acompañan la marcha con una panoplia muy característica que está inspirada en el cuadro de Archibald Willard, Yankee Doodle Or The Spirit Of 76. En este cuadro se observa a tres rebeldes (supuestamente del Ejército Continental de Washington) marchando con dos tambores y una flauta, uno de ellos con una venda en la cabeza, que representan el denominado “Espíritu del 76”. Este concepto, inspirado en unas palabras de Thomas Jefferson, representaría “Los principios esbozados en la Declaración de la Independencia que prometieron llevar a los Estados Unidos y otras naciones del mundo hacia una nueva era de Libertad. La revolución iniciada por los estadounidenses el 4 de julio de 1776 nunca terminará. Inspirará a todos los pueblos que viven bajo la carga de la opresión y la ignorancia a abrir los ojos a los derechos de la humanidad, a derrocar el poder de los tiranos, y a declarar el triunfo de la igualdad sobre la desigualdad”[ii]. En 1876, Archibald Willard, al cumplirse el centenario de la Independencia, presenta el cuadro. La inspiración para la realización del mismo, le vino en la ciudad de Wellington, Ohio, en 1871, tras ver una parada en la que unos niños caminaban cantando y tocando con un tambor y una flauta los acordes de “Yankee Doodle”[iii]. Desde entonces, las reproducciones del cuadro y la imagen de los tres rebeldes entonando el “Yankee Doodle” se han multiplicado y han penetrado en el imaginario colectivo norteamericano y, por ende, en el universal.  Hoy, 4 de julio, no estaría de más recordar estos dos símbolos tan presentes en nuestra cultura y, como el capitán Hilts, Hendley y Goff, invitar a nuestros antiguos enemigos a celebrar en comunión y fraternidad el espíritu de libertad y el triunfo de la igualdad sobre la tiranía.

¡Feliz 4 de julio!

 

[i] Johnson, Helen Kendrick, The Meaning of Song. The North American Review. 1884. P. 492

[ii] The spirit of 76, The Words of Thomas Jefferson https://www.monticello.org/site/jefferson/legacy-declaration-independence

[iii] Fisher, David Hackett, “The Spirit of ’76”, American Heritage https://www.americanheritage.com/content/spirit-%E2%80%9976

Carlos Herrero

Licenciado en Historia por la Universidad de Alcalá y Diploma de Estudios Avanzados en Historia Medieval. Ha participado en el proyecto Europeo CLIOHRES financiado por la UNESCO y la UE en el grupo “Frontiers and Identities” entre los años 2005 y 2009. Su interés investigador está centrado en Estudios Culturales, la formación de las identidades nacionales y los discursos de alteridad a lo largo de la Historia. Actualmente trabaja como profesor de Civilización y Cultura española en el Instituto Franklin-UAH.

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Licenciado en Historia por la Universidad de Alcalá y Diploma de Estudios Avanzados en Historia Medieval. Ha participado en el proyecto Europeo CLIOHRES financiado por la UNESCO y la UE en el grupo “Frontiers and Identities” entre los años 2005 y 2009. Su interés investigador está centrado en Estudios Culturales, la formación de las identidades nacionales y los discursos de alteridad a lo largo de la Historia. Actualmente trabaja como profesor de Civilización y Cultura española en el Instituto Franklin-UAH.

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