Shutdown

El cierre del Gobierno de Estados Unidos, con el que los republicanos amenazaban desde hace meses, es una realidad desde la medianoche del 1 de octubre. Ante la falta de acuerdo para retrasar la entrada en vigor de la Reforma Sanitaria del presidente Obama, la oposición republicana, con mayoría en la Cámara de Representantes, decidió suspender automáticamente la financiación del Gobierno, con el cierre temporal de todos los servicios considerados no esenciales.

Ante la falta de recursos económicos para pagar a los empleados públicos, desde el martes más de 800.000 funcionarios norteamericanos están sin empleo y sueldo hasta que se normalice la situación. Se han mantenido servicios mínimos en sanidad, en educación, en algunas agencias del Gobierno, en el servicio militar y de controladores aéreos y en parte del staff de la Casa Blanca, además del equipo de limpieza del edificio. Pero se han cerrado, hasta nueva orden, museos, parques nacionales, lugares turísticos y la NASA casi al completo.

Tras la primera jornada de cierre, el presidente Obama se ha mostrado muy molesto con la situación a la que considera de “cruzada ideológica” contra su partido y la Reforma Sanitaria. “Cuanto más tarde en arreglarse la situación peores serán las consecuencias”, advirtió el presidente quién sigue siendo tajante ante la posibilidad de negociar la fecha de entrada en vigor de la reforma: “La Reforma Sanitaria está aquí para quedarse”, añadió.

Los republicanos, por su parte, tampoco están dispuestos a ceder sin que se tengan en cuenta sus peticiones. A la complicada situación que supone para ciudadanos, turistas y administración el paro de los funcionarios, se une la posibilidad de que el Estado entre por primera vez en su historia en suspensión de pagos en apenas dos semanas.

El Gobierno ya ha gastado todo lo que tenía concedido y no puede endeudarse más salvo que el Congreso apruebe la ampliación del techo de la deuda, un tema en el que tampoco hay acuerdo entre los dos partidos. Según las previsiones del Tesoro de Estados Unidos, el Gobierno tiene fondos para aguantar hasta el 17 de octubre antes de entrar en bancarrota. Un supuesto que podría acarrear una nueva crisis global en caso de no solucionarse a tiempo.

De momento los días van pasando y no se han reunido a negociar.  El penúltimo cierre del Gobierno, que duró 21 días, tuvo lugar durante la Navidad de 1995 con Bill Clinton en el poder. El último comenzó el pasado martes 1 de octubre, pero a éste hay que unirle la sombra de la suspensión de pagos que llevaría al país, y probablemente al mundo, a una complicada situación económica.

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