La concordia fue posible… incluso con Estados Unidos

860x520 02 Abril La concordia fue posible. incluso con Estados Unidos

Para los que hemos vivido la Transición desde la bisoñez de la infancia, -y luego fuimos sus simpatizantes en el CDS,- Adolfo Suárez es, junto a Su Majestad, el icono con el que identificamos la recuperación de los valores democráticos en nuestro país. Sin embargo, Suárez no solo restableció la concordia entre españoles, sino que también recobró para España el prestigio entre naciones aliadas, como los Estados Unidos, cimentando las bases de unas relaciones hispano-estadounidenses duraderas y fiables.

Las relaciones de España con los Estados Unidos no siempre han sido cordiales. A pesar del interés que el país de las barras y las estrellas suscita entre nuestra población, sería erróneo negar la existencia en la sociedad española de un cierto antiamericanismo histórico. Ese rechazo a lo estadounidense surge con la derrota militar en Cuba (1898), se prolonga con la firma del Pacto de Madrid (1953), continúa con el “Yankees go home” de los ochenta, y llega hasta la intervención conjunta en Irak en 2003. Durante sus años en el ejecutivo, el recientemente fallecido presidente Suárez quiso y supo establecer a nivel diplomático una amistad entre ambos pueblos, rebajando el rechazo a lo “americano” en España y reduciendo la visión de debilidad democrática que los estadounidenses tenían de nuestra nación. Adolfo Suárez fue, también en este ámbito, todo un hombre de Estado.

El papel del presidente como arquitecto de la construcción de la democracia española es lo que han subrayado los medios de comunicación estadounidenses. El New York Times destacaba el perfil joven y fresco de Suárez como ejemplo de esa nueva España que no había participado en los horrores de la Guerra Civil. Para el Washington Post, el presidente fue una figura conciliadora situada estratégicamente para ayudar al rey Juan Carlos en el comienzo de su reinado. El Wall Street Journal, por su parte, recordaba al desaparecido presidente como el político que supo guiar al país a través de un período de crisis económica y social y establecer las bases para una transición pacífica a la democracia. La cadena CNN resaltaba las palabras del rey, para el que Suárez había sido un gran servidor de España. Y la Fox News incidía en que con el gobierno de Suárez se desmantelaron las viejas estructuras franquistas y se allanó el camino democrático.

Precisamente a comienzos de ese devenir democrático, España y Estados Unidos intensificaron las relaciones transatlánticas. El Tratado de Amistad y Cooperación entre el Reino de España y los EUA -firmado en Washington en 1976 entre el secretario de Estado, Henry Kissinger, y el ministro de Asuntos Exteriores español, José María de Areilza,- mostraba el interés compartido en temas de seguridad nacional, educación, desarrollo científico y economía. Un año después, el 29 de abril de 1977, se producía la primera visita oficial de Suárez a Estados Unidos, siendo presidente Jimmy Carter. Visita a la Casa Blanca que volvería a repetirse en enero de 1980 y que demostraba la buena sintonía entre ambos mandatarios. Avenencia reconocida de forma pública por el presidente Barack Obama y el embajador James Costos. Supongo que la administración americana ha hecho suya la bien conocida frase del duque de Suárez: “Nunca he preguntado a nadie de dónde venía, sólo a dónde quería ir.”

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