En buenas manos

La voluntad de abdicar en su hijo que esta semana ha sido comunicada por el Rey, nos recuerda a otras decisiones de personajes históricos que supieron retirarse en el momento adecuado. Don Juan Carlos cede el trono a Felipe VI, un rey del siglo XXI y gran conocedor de los asuntos domésticos e internacionales que afectan y afectarán a la España que, como jefe de Estado, tendrá que representar.

Cuentan los anecdotarios de la historia que, casi ya perdida la Guerra de Independencia para Gran Bretaña, preguntó el rey Jorge III al pintor Benjamin West sobre el futuro que esperaba a George Washington tras el final de la contienda. “Dicen que se retirará a su granja”, afirmó el artista. El rey Jorge replicó bastante sorprendido: “si hace eso, será el hombre más grande del mundo”. Como el general Cincinato de la antigua Roma, Washington siempre supo retirarse de la vida pública en el momento adecuado. Lo hizo al acabar la Revolución Americana, y lo volvió a hacer tras ocho años de mandato presidencial. Washington midió muy bien los tiempos y tomó decisiones que, a la postre, dejaron un tremendo legado político en la vida estadounidense. De la misma manera que Cincinato y Washington, Su Majestad Juan Carlos I de España ha decidido esta misma semana retirarse de la vida pública en aras del refortalecimiento de la monarquía en nuestro país. Don Juan Carlos será, sin duda, un ejemplo de monarca parlamentario para sus descendientes y para otros mandatarios reales del mundo.

Los reconocimientos al Rey no solo han venido de los medios nacionales. La prensa internacional, incluida la estadounidense, ha evaluado muy positivamente la figura del monarca. El papel que Su Majestad jugó en el retorno de los valores democráticos a España –y que hoy unos pocos parecen no recordar,- su posicionamiento a favor del orden legítimamente constituido en el fallido golpe de estado de 1981, y su incesante promoción y defensa de lo español por todo el globo, han hecho de la figura real todo un ejemplo para las generaciones venideras. El nuevo monarca tiene la fortuna de contar con un modelo a seguir, el de su padre. Muchos son los desafíos a los que Felipe VI habrá de enfrentarse en sus años de reinado. Pero el heredero mejor preparado de la historia de España sabrá hacerles frente mirándose en el ejemplo de Don Juan Carlos y añadiendo su propia personalidad y juicio a sus decisiones.

En el Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá hemos tenido la suerte de contar con Don Felipe de Borbón en tres ocasiones. La primera en la apertura del Congreso que en 2007 celebró la Asociación de Universidades y Colegios Hispanos de Estados Unidos (HACU) en nuestra universidad. En 2012 y en 2013, Su Alteza Real presidió en el Paraninfo de la UAH la entrega del I y del II Galardón Camino Real, concedidos a D. Plácido Domingo y a D. Valentín Fuster respectivamente. En sus visitas al Instituto Franklin-UAH, Don Felipe siempre ha recalcado la importancia de los vínculos económicos, sociales, culturales y también lingüísticos que nos unen con los EUA. A la vez, siempre nos ha animado a seguir fortaleciendo los lazos entre las dos naciones, conminándonos a tender nuevos puentes para el mejor conocimiento entre los pueblos español y estadounidense. Dada su formación académica en Estados Unidos, Don Felipe es un valor añadido en el mantenimiento de la alianza estratégica que para España suponen los Estados Unidos. En este sentido, Don Juan Carlos puede marcharse tranquilo; nos deja en muy buenas manos.

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