Trump se acerca a un segundo mandato

U.S. President Trump and Democratic presidential nominee Biden participate in second debate in Nashville, tennessee

El segundo y último debate presidencial celebrado ayer probablemente no tendrá un impacto significativo en la actitud del votante estadounidense – en estos momentos ya han votado más de 47 millones de personas por voto anticipado. Primero, porque no suelen tenerlo por cuestión de audiencia, ya que los seguidores de los debates electorales suelen formar parte de las bases fieles de los partidos y no los indecisos; y segundo, porque ninguno de los candidatos arriesgó ni en sus mensajes ni en sus formas como para que destacaran a posteriori. Ni siquiera, le dará más votos al candidato republicano, que se presentó más presidencial que en los últimos meses, con un tono más moderado.

El hecho de que se silenciaran los micrófonos en las intervenciones de los candidatos, así como el papel de la moderadora, ayudaron a que no hubiera interrupciones y por tanto, menos dinamismo y más respeto en el turno de palabra. Fue una noche cargada de mensajes poco novedosos que recordaban precisamente a la anterior carrera presidencial en 2016. ¿Qué podríamos destacar? ¿Cuáles fueron los mensajes claves de los candidatos? Analicemos las posiciones de los candidatos y lo que quisieron transmitir en el debate.

La estrategia del candidato republicano, el incumbent

Trump se esforzó por relacionar a Joe Biden con la Administración Obama acusándole varias veces de no haber llevado a cabo iniciativas durante sus años como vicepresidente. En este sentido cabe señalar que los vicepresidentes no ostentan un cargo de responsabilidad de gobierno, sino de sucesión del cargo.

Por otro lado, la estrategia del candidato republicano se centró en relacionar a Biden con un posible caso de corrupción de su hijo, Hunter Biden, y una empresa supuestamente financiada por Rusia, según publicaba el New York Post. De esta forma, reavivaba en la memoria colectiva, sin necesidad de mencionarlo explícitamente, el caso del Ucraniangate y su fallido impeachment. Esto hace recordar al contexto de los correos electrónicos de Hillary Clinton hace cuatro años, precisamente también a diez días de las elecciones.

En lo que se refiere a su imagen, y ante las acusaciones de racismo, se declaró abiertamente “no racista”. Es más, como la persona menos racista de la sala. Con este mensaje pretendía acercarse a las minorías. Sobre todo, a la afroamericana y la latina, cuya intención de voto hacia los republicanos había disminuido en el último año.

Trump destacó su punto fuerte: la economía. Y aunque la pandemia de la COVID-19 ha ensombrecido las buenas cifras económicas, se vendió como empresario de éxito, cercano a los mercados.

La candidatura demócrata a la presidencia

Sin embargo, Biden aprovechó el contexto de la pandemia y sus cifras para atacar la gestión de la Administración Trump. El contrapunto a esto, ofrecer su candidatura y experiencia en el establishment. Cualidad precisamente atacada después por Trump, recordando su campaña de outsider del sistema político cuando quería drenar las cloacas de Washington en la campaña de 2016.

La inmigración también fue uno de los temas principales tanto del debate como de la campaña y de la candidatura demócrata. La alusión a la falta de reubicación de los niños de la frontera con sus familias le acercó al votante latino, aunque quizá más al indocumentado que es precisamente el que no vota. No obstante, su promesa de campaña de destinar 4000 millones de dólares a Centroamérica con una estrategia integral de desarrollo en la región y lucha contra la inmigración ilegal, no fue expuesta durante el debate precisamente justo cuando se hablaba de inmigración: una oportunidad perdida.

En cuanto a imagen, poco debía expresar el archiconocido exvicepresidente Biden. El candidato moderado por excelencia se mostró como el presidente de todos los estadounidenses, el candidato de la unión.

Por último, aunque las encuestas dan por ganador del debate a Joe Biden (52 sobre 39 en favor de Biden según el US Politics) a once días de la cita electoral la amplia ventaja de puntos del candidato demócrata sobre el presidente republicano en la carrera presidencial parece estrecharse conforme se acerca la fecha. Resulta, de nuevo, un escenario similar al de 2016 en lo que a intención de voto se refiere. Parece que la historia se repite y en este caso, habría un segundo mandato de la Administración Trump.

Foto: La Patilla

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