Un sueño contra el racismo

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Durante la semana pasada hemos conocido dos hechos lamentables relacionados con el racismo: las palabras del dueño de los L.A. Clippers y el lanzamiento de un plátano a un jugador brasileño en un partido de la liga española. Las dos acciones son condenables y demuestran, una vez más, que la intolerancia y el racismo siguen siendo problemas a atajar en ambas sociedades.

Hace menos de un año, celebraban en el país de las barras y las estrellas el cincuenta aniversario del discurso “I Have a Dream”. Ese futuro de igualdad que anhelaba el malogrado Dr. King ha ido calando, poco a poco, en el subconsciente colectivo estadounidense. Después de medio siglo, aún no es posible afirmar con rotundidad que no existen diferencias económicas y sociales entre blancos y negros (u otras minorías). Sí que las hay, a pesar de que la comunidad afroamericana haya ido incrementando su presencia en las áreas económicas y políticas. En una nación multicultural y multirracial, cualquier exabrupto relacionado con la discriminación recibe gran atención tanto en los medios de comunicación, como en la propia sociedad. Las palabras de Donald Sterling, propietario del equipo de baloncesto Los Angeles Clippers, y las críticas que han cosechado desde distintas instancias de la sociedad confirman que el racismo sigue siendo una cuestión delicada en Estados Unidosy no solo en EE.UU.

La propensión de Sterling, considerado por muchos como el peor dueño de un equipo NBA, a realizar acciones o reflexiones de corte racista no es nueva. Ya en 2009 fue acusado por el Departamento de Justicia de desalojar a familias afroamericanas y latinas de los bloques de apartamentos que posee. Esa actitud le costó pagar 2.725 millones de dólares en el acuerdo que evitó el juicio. También en 2009, el anterior manager general de los L.A. Clippers, Elgin Baylor, demandó a Sterling por discriminación racial. Baylor acusaba a su jefe de querer hacer del equipo una plantación sureña y de convertir a Los Clippers en un puñado de chicos negros pobres con un entrenador blanco. Dos años después, Baylor perdía la demanda. Con estos antecedentes, no es extraño que el pasado sábado se desvelara una conversación privada entre Sterling y una de sus amantes, a la que le pedía que no se fotografiase con negros y subiera las fotos a Instagram. Además le exigía que no llevara a su estadio a gente de color. El “negro” con el que la joven de origen mexicano se había fotografiado era el exjugador de baloncesto Magic Johnson: todo un icono del deporte internacional.

“Cuando la gente ignorante quiere hacer pública su ignorancia, no se tiene que hacer nada, solo dejar que hable”. De esta manera se expresaba desde Malasia el presidente Barack Obama tras conocer la grabación hecha a Sterling. Para el presidente, este tipo de actitudes muestran que en los Estados Unidos se tiene que seguir luchando contra el legado del racismo, la esclavitud y la segregación. Numerosos miembros de la comunidad afroamericana han querido sumarse a las críticas contra Sterling. Magic Johnson, causante de las agrias palabras, Oprah Winfrey, LeBron James, Kobe Bryant, Michael Jordan y muchos más han condenado las equivocadas soflamas del dueño de los Clippers. Incluso algunos de los patrocinadores habituales del equipo han dado por finalizado ese patrocinio. Sin embargo, puede que la crítica más dura llegara de sus propios jugadores, la mayoría afroamericanos. Estos, en su enfrentamiento de playoff contra los Golden State Warriors, decidieron entrar en la pista y escuchar el himno nacional luciendo sus prendas de entreno al revés, ocultando así el escudo del equipo. Solo es un pequeño acto; da igual que ese gesto sea contra un potentado o contra un insensato que lanza un plátano en un partido de fútbol. Lo importante es detener el racismo y mantener vivo el sueño que nos contaron hace cincuenta años.

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