80 años del doblar de las campanas

For Whom the bell tolls

El 21 de octubre de 1940, la casa editorial Charles Scribner’s Sons desde sus cuarteles generales en la Quinta Avenida de Nueva York sacaba a la luz uno de los libros que más han influido en la imagen de nuestro país entre el público estadounidense y que, con el tiempo, se convertiría en una de las novelas de guerra más importantes de la literatura global.

Por quién doblan las campanas escrito por Ernest Hemingway cumplió en el día de ayer los 80 años. Parafraseando a Arturo Barea en la crítica que realizó para la revista Horizon en 1941, es una historia de violencia, guerra, amor y sangre en la tierra de España que combina el romanticismo y el glamur de la tauromaquia con el feo realismo de una guerra civil[1]. Cuenta la historia de Robert Jordan, un joven profesor de Montana que llega a España como parte de las Brigadas Internacionales, al cual se le encarga la misión de dinamitar un puente en la sierra de Guadarrama para evitar la reacción franquista a una preparada ofensiva del ejército republicano en el sector. Allí en la montaña conoce a un grupo de guerrilleros que le ayudarán en la empresa. Tipos españoles completamente estereotipados; austeros y duros, pobres y desconfiados, recios como la tierra en la que nacieron, helada en invierno y seca en verano. Liderados por Pablo, un traficante de caballos del sur de España y por su mujer, Pilar, de ascendencia gitana, medio bruja y verdadera líder de los guerrilleros. También está María, una joven de pelo corto que había sido violada por los fascistas cuando mataron a su familia y quemaron su aldea. El elemento romántico en la forma y los estereotipos del retrato de España y los españoles, pobres desalmados que luchan en la montaña por la libertad y los ideales de la República, se completa con la relación amorosa entre María y Robert Jordan, un amor en medio de la batalla que ensalza a categoría épica los sentimientos humanos en situaciones límite como la guerra; sentimientos que, seguro en buena medida, tuvo el propio Hemingway en la búsqueda de experiencias dignas de ser narradas en la contienda española.

Las experiencias que Ernest Hemingway recogió para la gestación del libro comienzan en 1937 cuando, trabajando para la North American Newspaper Alliance llega a España para cubrir los acontecimiento de la guerra civil y filmar junto con el director holandés Joris Ivens el documental The Spanish Earth y alentar de esta forma al gobierno de los Estados Unidos y a las democracias occidentales a romper el embargo de venta de armas a la República impuesto por el Comité de No Intervención. La presencia de Hemingway en España desde marzo de ese año hasta finales de 1938 en la batalla del Ebro le llenó de experiencias que, meses más tarde, comenzaría a plasmar en una novela que le haría regresar al olimpo de la literatura en lengua inglesa. Desde la publicación de A Farewell to Arms en 1929 que le había catapultado a la fama, sus relatos africanos o Dead in the Afternoon en 1932 no habían conseguido el éxito de su primer libro y las críticas estaban siendo incisivas con él. El regreso a España se convertía para él en la búsqueda de la certeza de que su primer éxito no había sido una casualidad y que volvería a encontrar la catarsis como escritor. Es muy probable que en otoño de 1938, en París, comenzase a escribir los primeros capítulos y que lo retomase de forma efectiva en los últimos meses de 1939 para finalizarlo en septiembre de 1940. En ese momento, el final de su matrimonio con su segunda esposa, Pauline Pfeiffer y la relación que mantenía con su compañera Martha Gellhorn, quien estuvo junto a él cubriendo los acontecimientos de España, hicieron que el libro fuese dedicado a esta última. El matrimonio entre Ernest y Martha tuvo lugar en diciembre de 1940 y con las ganancias que produjo el libro (en pocos meses vendió medio millón de copias) compraron Finca Vigía, en La Habana, lugar donde pasaría el escritor largos períodos de su vida.

El éxito de la novela fue tan importante en los inicios de la Segunda Guerra Mundial que, en 1943, menos de dos años después de la publicación, Paramount estrenó la adaptación cinematográfica con Gary Cooper e Ingrid Bergman en los papeles de Robert Jordan y María —actores que fueron elegidos por el propio Hemingway como reflejo de los personajes de su novela—.

A día de hoy, este viejo de ochenta años, debería ser revisitado y releído. Por lo que pueda ocurrir. Por si nos da por preguntar ¿por quién doblan las campanas?[2]

Fotografía: Paramount Pictures


[1]It is a tale of violence, war, and love, blood and thunder on the Spanish soil; its combines the romanticism nd glamour of bullfighting with the ugly realism of a civil war; it is heroic, sensational, sensual, lyrical, nd honestly antifascist without going in for politics; […]”. Barea, Arturo. “Not Spain but Hemingway”. Horizon 3. 17 (Mayo 1941).

[2] El título del libro lo toma Hemingway de un poema de John Donne: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la masa. Si el mar se lleva un terrón, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa señorial de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca hagas preguntas por quién doblan las campanas: doblan por ti”. Devotions Upon Emergent Occasions, Meditación XVII

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