Los premios Eisner hablan español

19 julio

Como cada año, mañana se entregarán en la San Diego Comic-Con International los premios Eisner. Estos premios, cuyo nombre homenajea a Will Eisner, uno de los autores más destacados del medio, son los más importantes de la industria estadounidense del cómic y, por ese motivo, tienen una gran repercusión a nivel internacional. Este año, entre los nominados se encuentran siete autores españoles, en una lista encabezada por David Rubín con cuatro nominaciones: mejor serie regular (compartida con Jeff Lemire y Dean Ormston) por Black Hammer; mejor adaptación de otro medio por Beowulf (compartida con el también español Santiago García); mejor dibujante y mejor colorista. Junto a Rubín, otros autores españoles nominados son Ricard Fernández “Efa” en la categoría Mejor pintor/artista multimedia por Monet. Nómada de la luz; el dibujante Marcos Martin, junto al guionista Brian K. Vaughan, nominado al mejor cómic digital por Barrier y las obras El fantasma de Gaudí de El Torres y Jesús Alonso Iglesias y Las Meninas, de Santiago García y Javier Olivares nominadas en la categoría de mejor edición norteamericana de material internacional.

La presencia de autores españoles no es una novedad, ya que, en los últimos años, gracias a la cantidad de autores de talento de nuestro país que trabajan para mercados de gran tradición como el norteamericano y el francés, prácticamente todas las ediciones del premio cuentan con algún nominado español y, algunos de estos autores, cuentan con algún Eisner en sus vitrinas, como es el caso de David Aja, Juanjo Guarnido o Juan Díaz Canales. Lo que tienen de particular los premios de este año es la presencia de tres obras cuya publicación original se realizó en nuestro país y, posteriormente, han sido traducidas al inglés por editoriales estadounidenses. Así, El fantasma de Gaudí fue publicado por Dibbuks en 2015, mientras que Beowulf fue inicialmente publicada por Astiberri en 2013, editorial que también publicó Las Meninas en 2014, obra que ya mereció el Premio Nacional de Cómic en ese mismo año.

Para una industria como la del cómic en España, caracterizada tradicionalmente por su precariedad (o incluso por su inexistencia como sucedió en buena parte de los años 90), el hecho de que las obras producidas a nivel nacional sean capaces de traspasar las fronteras e, incluso, acceder a mercados tan importantes y con una industria del cómic tan consolidada como es el estadounidense, no es sino una muestra del crecimiento que está viviendo nuestra industria en los últimos años y que empieza a permitir que algunos autores españoles puedan publicar sus trabajos en su país sin necesidad de pasar primero por otros mercados. La nominación de tres obras producidas en España a los premios Eisner es, por tanto, no solo un refrendo de la calidad del cómic producido por nuestra industria, sino una muestra de que la tendencia de los últimos años puede empezar a invertirse o, en todo caso, romper la unidireccionalidad en la que un autor español veía como su obra se publicaba primero en otro idioma y luego era traducida a su lengua materna. La existencia de obras que siguen el camino inverso (se publican primero en español y luego se traducen a otros idiomas) es la mejor noticia para el cómic de nuestro país y abre un camino que esperemos que no solo se mantenga, sino que vaya creciendo durante los próximos años.

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