Ataque contra ataque

A algo más de tres meses de la cita electoral en Estados Unidos para elegir Presidente, estamos presenciando una de las campañas más duras de las últimas décadas. Los candidatos, Barack Obama y Mitt Romney, se han metido en una continua lucha personal que todavía no queda muy claro si les va a servir para algo.
 
Las campañas negativas consisten en atacar al contrincante para ganar el voto a favor del atacante, descalificando al contrario, su persona, su gestión o incluso su familia. Una estrategia que si bien en muchos países de Latinoamérica es habitual, en Estados Unidos no lo era como hasta ahora.
 
La última pelea fue hace unos días cuando el equipo de Obama lanzó un spot en el que acusaba a Romney de tener inversiones en paraísos fiscales, como Bermudas, las Islas Caimán o Suiza, y subcontratar mano de obra en países más baratos, como México, para sus negocios.

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En menos de dos días Romney respondió y creó un anunció negando la información de Obama y afirmando que el Presidente mintió en 2008 sobre Hillary Clinton y otras cuestiones.
[youtube http://www.youtube.com/watch?v=L6b9F9IiAZw]

 

Nunca se habían visto tantos anuncios en tan poco tiempo, y tampoco tantos anuncios negativos. Por ejemplo, Obama ha lanzado en menos de un mes cinco vídeos y en lo que va de campaña en algunos estados como Iowa, se ha gastado más dinero en unos meses que en toda la campaña de 2008.
 
El objetivo es claro: adelantarse al oponente e intentar definirlo en beneficio propio (en el caso de Obama) o atacar su gestión y centrar el interés en lo económico (en el caso de Romney). Una estrategia que no se demuestra firmemente si funciona según los últimos datos de la encuesta nacional del Pew Research Center.
 
Con los ataques, Obama retira el foco de atención del tema económico y del déficit que dañarían su imagen. Centrándose en Romney, el Presidente ha conseguido subir su ventaja a 50% frente a 43% en intención de voto y ha mejorado sus números ante la pregunta de “quién sería más capaz de mejorar la economía” (48% ante 42%). Sin embargo, los ciudadanos no muestran confianza plena en Obama. Ante preguntas como “quién es más capaz de solucionar el problema del déficit” (36%-50%) o “quién es más capaz de mejorar la situación del empleo” (42%-46%), Romney está a la cabeza.
 
Una campaña llena de ataques y acusaciones que puede inclinar la balanza hacia el lado más creíble, pero también puede terminar por hartar a los ciudadanos y a la prensa, perjudicando la elección.

 

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