5G: fundamentos de una tecnología que cambiará el mundo

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No hace falta ser un experto en la materia para asegurar que en los últimos 30 años las comunicaciones móviles han cambiado radicalmente el mundo. Desde su expansión mundial con la que se denominó segunda generación, 2G, y su consolidación con 3G, hemos llegado a índices de penetración tecnológicos no conocidos previamente. Basta decir que, en febrero de este año, el número de usuarios móviles en el mundo es de 3795 millones, lo que supone el 49 % de la población. En países del denominado primer mundo, se supera el 82 % (83,3 % en Norteamérica o el 85,8 % en Europa).

Las comunicaciones móviles son, por tanto, algo ya inherente al desarrollo de la sociedad, y como tal se refleja en las noticias que, día sí día también, aparecen no solo en los medios especializados, sino también en cualquier medio generalista con independencia del canal utilizado (prensa escrita, radio, televisión o Internet). El último “grito” en este campo es la quinta generación de comunicaciones móviles o 5G que, a pesar de acompañarnos casi todos los días, todavía es un gran desconocido para la mayoría del gran público.

¿Qué es 5G? ¿Por qué es tan importante?

Empezaremos por una respuesta rápida a la primera pregunta. El 5G es la nueva evolución, o más bien, revolución de los sistemas de comunicaciones móviles. La segunda generación, 2G, nos permitió a todos comunicarnos mediante el servicio de voz en los años 90. Con la 3G, en la primera década de este siglo, comenzamos a utilizar servicios de datos, el correo electrónico, navegar por Internet y acceder a ciertas aplicaciones como redes sociales que requerían conexión permanente a la red. En los últimos 10 años hemos utilizado masivamente 4G como conexión móvil de banda ancha, y hemos sido capaces de ver vídeos en streaming, usar aplicaciones de navegación, jugar interactivamente con otros usuarios, etc. Sin embargo, estamos en medio de un salto revolucionario en el que nuestro “terminal” móvil va a pasar de ser un complemento, innegablemente importante, a ser una de las más importantes vías de comunicación, sino la más relevante, no ya con las personas, sino con el conjunto de nuestro entorno.

Y es que las evoluciones que están experimentando algunos de los planos de la sociedad, como puede ser la medicina (i-Health), la industria 4.0, el ocio interactivo, o la conducción autónoma, por ejemplo, no pueden ser posibles si no disponemos de una red de comunicaciones suficientemente robusta para soportarlo. Y no pensemos únicamente en características como la velocidad de la red, es decir, en cuántos MBps o incluso GBps podemos subir o bajar de la misma, sino también en otros factores tanto o más relevantes. Entre ellos se encuentran los tiempos de respuesta de la red, (factor denominado latencia y que es crítico en las aplicaciones de tiempo real como la medicina o el coche autónomo), la cantidad de dispositivos que se pueden conectar simultáneamente (y que es fundamental a la hora de poder desplegar masivamente sensores IoT, fundamentales en la agricultura inteligente o la industria), la continuación del servicio en movilidad (para disponer de cobertura en trenes de alta velocidad o aviones) o la eficiencia energética de los dispositivos cuyo consumo puede llegar a disminuir en factores de hasta el 90 %.

Pero es que además tiene un componente económico y social. La aparición de nuevos servicios, de nuevas maneras de hacer las cosas, trae aparejado empleo de calidad. Se calcula que 5G puede llegar a crear alrededor de 2,5 millones de empleos directos y que se encuentra en el centro de la recuperación económica europea.

… y, ¿por qué no tenemos que tenerle miedo?

Para poder conseguir todos esos maravillosos resultados debemos, por un lado, mejorar ciertos aspectos tecnológicos, en cuanto a la capacidad de acceso al medio físico, la tecnología de las antenas, la utilización del espectro o cómo manejamos los bits en la red (network slicing), por otro lado, también tenemos necesidad de mejorar la infraestructura existente, tanto en calidad, como en cantidad. El número de estaciones base (que en el común se denominan “antenas”) tiene que aumentar y esto a veces nos asusta, pero básicamente porque no lo conocemos lo suficiente.

Los sistemas de comunicaciones móviles emiten lo que se denomina “radiación no ionizante” y durante decenas de años y de estudios no se ha encontrado una sola prueba científica de su afectación a la salud. Es más, al realizar redes más densas, es decir, al poner más antenas, estas serán más pequeñas, menos visibles y con menos consumo, lo que es indudablemente positivo.

Si queremos hacer que la sociedad deje de tener preocupación por este sistema y evitarnos estampas y opiniones cuanto menos cuestionables –quema de estaciones base, teorías sobre la difusión del coronavirus, etc.– los académicos, las empresas y los técnicos deberíamos implicarnos en realizar difusión científica –gracias al blog Diálogo Atlántico y al Instituto Franklin por esta oportunidad– para hacer entender al mundo, los beneficios de una tecnología de los que no somos aún conscientes y que incrementará exponencialmente nuestra calidad de vida.


Escrito por Antonio Portilla, catedrático de Universidad del departamento de Teoría de la Señal y Comunicaciones, director de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Alcalá y director del Observatorio ISDEFE-UAH en TIC y Avance Digital en la misma Universidad. Doctor ingeniero de telecomunicación por la Universidad de Cantabria. Profesor e investigador en la Universidad de Alcalá, sus líneas de trabajo se centran en la aplicación de técnicas de soft computing en la planificación y optimización de redes móviles de telecomunicación orientado a la regulación del mercado. Es autor de más de 150 artículos y conferencias y ha participado en más 60 proyectos de investigación y trasferencia con entidades públicas y con empresas del sector, además ha sido merecedor de 11 premios de investigación. Es vocal de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación y consultor externo de diversas organizaciones y compañías privadas.

Puedes leer el artículo completo en el último número de la Revista Tribuna Norteamericana, publicación de difusión con base científica que recoge artículos relacionados con la política, la economía, la sociedad y la cultura de Estados Unidos, realizada por el  Instituto Franklin-UAH y con la colaboración de la Fundación Consejo España-Estados Unidos .

Artículo completo: 5G: fundamentos de una tecnología que cambiará el mundo escrito por Antonio Portilla, Silvia Jiménez y Sancho Salcedo.

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